Protocolos estrictos para prevenir las enfermedades en las crías: Estudio de caso

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La práctica de criar al ganado joven fuera de las instalaciones ha crecido entre las grandes lecherías a lo largo de los años. En 2014, el 62,8% de las grandes explotaciones enviaron vaquillas de reemplazo a una instalación de crianza fuera de las instalaciones como crías predestetadas, según un informe del USDA.

Este cambio en la crianza puede tener como consecuencia involuntaria la reintroducción en la granja de patógenos que se suponían controlados, especialmente porque las vaquillas de reemplazo a menudo se mezclan con animales de múltiples operaciones lecheras y ubicaciones geográficas. Si sus vaquillas son criadas fuera de la granja, sólo contrate con criadores de terneros/vaquillas que sigan protocolos consistentes y cuidadosamente planificados antes y después de la llegada que incluyan medidas de bioseguridad para proteger mejor su operación en casa.


Estudio de caso

J Hall lleva criando terneras desde que tenía cinco años en la granja lechera de su familia en Michigan. Hoy en día, en el Hall’s Calf Ranch de Luxemburg, Wisconsin, 8.500 terneros pueblan sus instalaciones en un día cualquiera, con otras 1.000 terneras en una instalación secundaria en Gladwin, Michigan.

La mayoría de los recién nacidos entran en las instalaciones a las 12-24 horas de vida y se crían en cabañas hasta que dejan de tomar leche. Para optimizar la salud, Hall tiene requisitos estrictos para las becerras que recibe. “Antes de recoger una cría, pedimos que se le haya dado al menos un galón de calostro, que se le haya desinfectado el ombligo, que se le haya puesto un arete en la oreja y que se haya mantenido en un lugar limpio y seco”, dice Hall. “También queremos que esa cría haya recibido una vacuna intranasal para la protección contra la IBR, el BRSV y la PI3”. (IBR: rinotraqueitis infecciosa bovina; BRSV: virus respiratorio sincitial bovino; PI3: parainfluenza-3).

Protocolos de tratamiento previos a la llegada

Desde que estableció los protocolos sanitarios previos a la llegada para sus productores de leche, y comunicó claramente los motivos de sus recomendaciones, Hall ha observado terneras más fuertes, más sanas y más vigorosas entregadas a su explotación. También ha experimentado menos problemas respiratorios y de diarrea. Recomienda a sus clientes lo siguiente

Manejo del entorno y del calostro: Las recomendaciones más importantes de Hall a sus clientes antes de la llegada de las crías incluyen dar prioridad a la limpieza del entorno en el que nacen y a que cada uno reciba suficiente calostro de alta calidad.
Vacunación estratégica: Hall cree que el cuidado y el manejo comienzan varias semanas antes de que nazca la cría, haciendo hincapié en la importancia del entorno previo al parto. Otras prácticas de manejo incluyen vacunaciones estratégicas que tienen un impacto positivo en la salud de las terneras. Insta a los clientes a que administren una vacuna contra la diarrea a las madres de gestación tardía y pide que cada becerra reciba una vacuna viral respiratoria intranasal de tres vías después del parto.
Desinfección del ombligo: Hall exige sumergir el ombligo poco después del nacimiento con una tintura de yodo al 7% para ayudar a reducir los riesgos de infecciones del ombligo y de las articulaciones, así como de neumonía bacteriana.
Marcado: Los aretes o tags en las orejas deben colocarse antes de la llegada para identificar a la cría con fines de control sanitario, para registrar la edad y para vincular al recién nacido con la granja de origen.


Protocolos de gestión posteriores a la llegada

Una vez que los terneros llegan al Hall’s Calf Ranch, Hall dice: “Los inspeccionamos, los pesamos, los ponemos en un corral limpio y seco y los alimentamos. A la mañana siguiente, les sacamos sangre y les hacemos una prueba de proteínas séricas. Eso nos indica la cantidad de calostro que ha recibido la becerra. También enviamos una muestra de sangre para una prueba de [diarrea viral bovina-parainfluenza] BVD-PI. Muy rara vez alguna becerra da positivo”.

Inspección: Los terneros se observan visualmente en busca de signos de enfermedad y se les proporciona tratamiento y rehidratación según sea necesario. Los ombligos se inspeccionan y se vuelven a desinfectar. Las crías que no pasan la inspección pueden ser rechazadas.
Peso: El peso de los terneros se registra a su llegada como punto de referencia para controlar el crecimiento y el rendimiento.
Entorno: Las casetas y el equipo de alimentación se limpian y desinfectan antes de la entrada de los nuevos becerros.
Extracción de sangre: Se miden las proteínas totales del suero de cada cría para evaluar la ingesta de calostro. Además, todos los animales son examinados para determinar si están infectados persistentemente por la BVD como parte de una estrategia global de bioseguridad contra la BVD.
Vacunación: A los 3 días de vida, todas las crías reciben una vacuna contra el coronavirus. A las 6 semanas de edad, se administra una segunda vacuna contra el coronavirus junto con una vacuna combinada SQ que proporciona protección respiratoria viral (IBR, BRSV, PI3) y bacteriana (Mannheimia haemolytica). A las 9 semanas de edad, antes del traslado al alojamiento en grupo, todas las becerras reciben una segunda vacuna intranasal contra IBR, BRSV, PI3, M. haemolytica y Pasteurella multocida para reducir aún más el riesgo de enfermedades respiratorias.

Hall añade: “Hacemos un refuerzo con una vacuna intranasal con protección contra la neumonía vírica y bacteriana cuando trasladamos a las crías de las casetas al establo a las 9 semanas de edad. Ese es un punto de estrés cuando los trasladamos, así que se la aplicamos de nuevo. Ni siquiera se dan cuenta de que se lo has dado. Es muy tranquilo y suave”.

Cuando se trata de probar nuevos productos vacunales, Hall recomienda a los productores que hagan una prueba para ver qué funciona mejor. “Pruébelo en 20 becerras o en 100, dependiendo del tamaño de su explotación, y vea cómo le funciona”.

Consulte a su veterinario

Hall trabaja estrechamente con dos veterinarios que le asesoran en su programa de salud del hato y en las decisiones de vacunación, y se apoya en el personal de confianza para llevar a cabo sus procedimientos recomendados. “Observamos a las crías: ellas nos muestran lo que necesitan”, explica Hall. “Llevamos esa información a los veterinarios, que aportan la ciencia. Intentamos mezclar la ciencia y las imágenes reales de lo que necesitan las becerras”.

Artículo escrito por: Brian Miller, Dairy Technical Services Veterinarian Merck Animal Health para Progressive Dairy