La gestión del calostro, la salud de los terneros y lo que las últimas investigaciones significan para tu granja
El período previo al destete es la etapa más riesgosa en la vida de un ternero lechero. Es en estas primeras semanas cuando se concentran la mayoría de los casos de enfermedad y muerte, y las consecuencias van mucho más allá de lo que se percibe en ese momento. Las enfermedades en las primeras etapas de vida no solo generan costos a corto plazo, sino que también alteran de manera fundamental el desarrollo futuro del animal.
Los terneros que enferman antes del destete no solo suponen un mayor costo de cría. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que crecen más lentamente, aprovechan el alimento de forma menos eficiente, producen menos leche en la edad adulta, enferman con mayor frecuencia, son más difíciles de tratar y tienen muchas más probabilidades de ser sacrificados o morir prematuramente. Las consecuencias económicas y para el bienestar animal se acumulan en toda la granja y, a menudo, pasan desapercibidas hasta que el daño ya está hecho.
Cuando evaluamos los programas de cría de terneros, rara vez se observa un fallo evidente. Lo más habitual es que se trate de una serie de pequeños descuidos —un volumen de calostro irregular por aquí, un retraso en el calendario por allá— que, al acumularse, dan lugar a malos resultados. Esto es una señal de que la gestión de la salud de los terneros debe pasar de un enfoque reactivo de tratamiento a uno proactivo de prevención. La salud de los terneros no es solo una cuestión relacionada con el ganado joven. Es una cuestión que afecta a la rentabilidad a lo largo de toda la vida.
Un nuevo estudio cuantifica el problema
A estudio publicado recientemente Un estudio de la Universidad de Guelph (Edwards et al., 2026) ofrece algunas de las pruebas más claras a nivel de granja hasta la fecha sobre los factores que provocan las enfermedades previas al destete en los terneros lecheros. Los investigadores hicieron un seguimiento de 2.349 terneros Holstein desde el nacimiento hasta los 56 días de edad en 9 granjas lecheras comerciales de Ontario, Canadá. Se analizaron los datos de salud registrados en las granjas junto con el peso al nacer, los registros de alimentación de calostro (número, volumen y calidad de las tomas), la facilidad de parto y la fecha de nacimiento. Se utilizaron muestreos de sangre y ecografías torácicas para detectar tanto enfermedades clínicamente evidentes como subclínicas.
Los resultados fueron sorprendentes:
- El 61% de los terneros sufrió al menos un problema de salud antes del destete
- 23% recibieron tratamiento por diarrea; 48% recibieron tratamiento por enfermedades respiratorias
- Más de 50% presentaban consolidaciones pulmonares en la ecografía, a menudo sin signos externos de enfermedad
- 3,21 % de los terneros murieron antes de cumplir los 56 días de edad, con una edad media al fallecer de 19 días
Es especialmente importante que los productores y los veterinarios tomen conciencia de que más de la mitad de los terneros presentan consolidaciones pulmonares subclínicas. Estos terneros no muestran signos visibles de enfermedad, no están recibiendo tratamiento y, sin embargo, se está produciendo un daño pulmonar estructural —un daño que, de manera silenciosa, reducirá la capacidad respiratoria, la eficiencia alimentaria y la productividad durante el resto de la vida del animal—. Los exámenes de ultrasonido revelan una carga de enfermedad que los registros de la granja por sí solos nunca podrán detectar.
Lo que marcó la diferencia: la estación y la inmunidad pasiva
La estación del año en que nacieron los terneros se asoció con la incidencia de diarrea neonatal, enfermedad respiratoria bovina, consolidaciones pulmonares y mortalidad. Además, una excelente transferencia de inmunidad pasiva se asoció con una menor probabilidad de padecer enfermedad respiratoria bovina, consolidaciones pulmonares y mortalidad.
La temporada de partos es un factor de riesgo real y significativo, pero escapa en gran medida al control del productor. Varía en función de la región, el clima y el diseño del establo. La transferencia de inmunidad pasiva (TIP), sin embargo, es el factor más importante controlable factor que influye en la salud, la supervivencia y la productividad futura de los terneros, y sigue siendo un aspecto en el que la mayoría de las granjas tienen margen de mejora.
En este estudio, los terneros con un TPI bueno o excelente:
- Se registraron menos casos de enfermedad respiratoria bovina (ERB)
- Mostró un daño pulmonar significativamente menor en la ecografía
- Se registraron menos muertes antes del destete
Aunque este estudio no encontró una relación estadísticamente significativa entre un bajo índice de TPI y un aumento en el tratamiento de la diarrea, es probable que esto se deba al tamaño de la muestra. Estudios poblacionales más amplios —entre ellos el de Dubrovsky et al. (2019)— han demostrado sistemáticamente esa relación. La ausencia de un hallazgo no implica la ausencia de un efecto.
Por qué el calostro sigue siendo la herramienta más importante que tienes
Un ternero recién nacido carece de inmunoglobulinas circulantes funcionales debido a la estructura de la placenta bovina. Desde el momento del nacimiento, ese ternero es inmunológicamente vulnerable hasta que se absorben los anticuerpos derivados del calostro. El calostro no es un simple trámite que cumplir: es el primer alimento funcional del ternero y su primera línea de defensa inmunológica.
Las 4 preguntas clave sobre la gestión del calostro — Rapidez, cantidad, calidad, limpieza impecable — están bien establecidas, pero esta investigación refuerza una quinta clave:
CUANTIFICAR.
Asegurarse de que los terneros ingieran calostro es necesario, pero no suficiente. Saber si los terneros realmente están absorbiendo suficientes anticuerpos para lograr una protección significativa es lo que distingue a un programa de calostro eficaz de uno que obras.
El método de referencia para medir esto es la concentración sérica de inmunoglobulina G (g de IgG/L de suero), que se analiza en terneros de entre 24 y 48 horas de edad. Lombard et al. (2020) establecieron los niveles de referencia —deficiente, regular, bueno y excelente— que ahora se utilizan ampliamente para evaluar el estado de la transferencia pasiva y predecir el riesgo de enfermedad. Estos umbrales proporcionan a las granjas un estándar medible y repetible al que aspirar.
El objetivo: que al menos 701 terneros analizados alcancen una transferencia pasiva buena (18–24,9 g de IgG/L) o excelente (≥25 g de IgG/L). Alcanzar este punto de referencia significa que su programa de calostro no solo es adecuado, sino que está optimizado para la salud, la supervivencia y la productividad a largo plazo de los terneros.
Las pruebas periódicas también aportan a las granjas algo de un valor incalculable: la capacidad de detectar cuándo ocurre un cambio. Un cambio en la calidad del calostro, una nueva persona encargada de alimentar a los terneros, un cambio en los horarios... Todos estos factores se reflejarán en los resultados de la transferencia pasiva antes de que aparezcan en tus registros de tratamiento.
Consejos prácticos para veterinarios y productores
Cada granja es diferente. La genética, el diseño de los establos, la gestión del parto, el alojamiento, la nutrición y la dotación de personal influyen en el desarrollo de los terneros. Sin embargo, los datos de Edwards et al. y el conjunto de la bibliografía son coincidentes: Independientemente de los demás factores, el manejo del calostro sigue siendo el factor más modificable para mejorar la salud antes del destete.
Puntos clave:
- Administra el calostro en las primeras 1 o 2 horas tras el nacimiento. El cierre intestinal comienza rápidamente; el momento en que se produce influye directamente en la eficiencia de la absorción de la IgG.
- Aliméntelo con la cantidad adecuada. Los datos actuales respaldan la recomendación de administrar entre 8,5 y 101 TP3T del peso corporal al nacer en la primera alimentación para lograr de manera fiable un excelente índice de rendimiento alimentario (TPI).
- Analizar la calidad del calostro. Utilice un refractómetro Brix; el objetivo es ≥251 TP3T Brix para el calostro fresco, ≥50 g de IgG/L.
- Manténlo limpio. La contaminación bacteriana en el calostro afecta directamente a la absorción de la IgG. El recuento total de gérmenes debe ser inferior a 100 000 UFC/ml; el recuento de coliformes, inferior a 10 000 UFC/ml.
- Pon a prueba tus pantorrillas. La proteína sérica total medida con un refractómetro (valor objetivo ≥8,4 g/dL) entre las 24 y las 48 horas es un indicador práctico y económico del estado de las IgG. Se debe aspirar a que el valor de ≥70% de los terneros se sitúe en el rango de «bueno a excelente».
- Considere la posibilidad de realizarse una ecografía de detección. La prevalencia de consolidaciones pulmonares subclínicas observada en este estudio (>50%) sugiere que las granjas podrían estar subestimando considerablemente la carga de enfermedades respiratorias. La incorporación de la ecografía torácica en las evaluaciones de salud de los terneros ofrece una visión más completa.
En resumen
Esta investigación de la Universidad de Guelph no contradice lo que sabemos, sino que lo aclara. La transferencia de inmunidad pasiva sigue siendo el factor modificable más determinante para predecir si un ternero enfermará, la gravedad de la enfermedad y si sobrevivirá. La estación del año es importante, pero no podemos cambiar el calendario. La gestión del calostro es el ámbito en el que todas las granjas, independientemente de su tamaño o sistema, pueden marcar una diferencia tangible.
La cuestión ya no es si el calostro es importante. Se trata de saber si tu programa funciona lo suficientemente bien y de comprender que no se puede gestionar lo que no se mide.